lunes, 19 de mayo de 2014

Su casa estaba llena de espejos

Su casa estaba llena de espejos. Grandes y pequeños. Tenía uno en la mesa del comedor, justo en frente de su asiento y un espejo de pié estaba colocado justo al lado de la televisión. Había colocado un espejo grande en el techo encima del sofá, otro aún más grande encima de su cama, y dos a los lados para no dejar de verse mire a donde mire al dormir. Espejos en el vestidor para verse desde todos los ángulos, de pies a cabeza. En el cuarto de baño tenía más espejos de los que suele haber en un cuarto de baño, y a lo largo de todo el pasillo diminutos espejos recorrían desordenadamente las paredes. Podías encontrar espejos en el fondo de los armarios, y espejos pequeños en cualquier cajón. El pequeño espejo que descansaba sobre su cuidada mesa de estudio era el más elegante de todos, enmarcado filigranas doradas. Estaba situado bajo la ventana, delante de sus papeles, al lado de la pantalla de su ordenador.

Los que han visitado su casa, asombrados, creen de él que es un hombre enfermizamente presumido, egocentrista, narcisista, ensimismado... Nunca le dijeron lo que pensaban, por supuesto, y por ello él nunca se molestó en sacarles de su error. No se admira en sus espejos, no pasa horas contemplándose, no le causa agrado -ni tampoco desagrado - ver su imagen. No es un hombre vanidoso, por el contrario, es un hombre cuidadoso y sus espejos son solo un aviso:

No quiere olvidar lo ridícula que una persona puede llegar a ser.
G.K.

domingo, 9 de febrero de 2014

Oda en prosa a un bardo que pasaba por aquí

Altanera figura entro en el bar de pueblo. Con la ropa sucia por el polvo del viaje, las botas ajadas y pelo largo, rojo y desaliñado. Un zurrón al hombro, una daga al cinto, un laud a la espalda y rugidos provenientes de su estómago. Aún así su semblante se mostraba tan satisfecho y altivo como un rey.
Intercambió un saludo y unas palabras con el tabernero. Una jarra de vino, otra de agua, un trozo de pan acompañado de queso y chorizo. Siete tragos al agua hasta dejar la jarra seca, un mordisco al pan, dos al queso y tres al chorizo, un trago largo y lento al vino, seguido de un suspiro de placer y, despes de eso, una veintena de canciones.
De madrugada, vaciada la bebida y quedando solo migas en el plato, tomó un baño caliente y durmió hasta mediodía.

Esa tarde dió un paseo, regalando alguna canción a los niños que jugaban en la plaza y a las jóvenes que iban a por agua a la fuente. Que nadie en el pueblo se quedara sin saber que el bardo cantaría aquella noche en el bar.
La cena la pasó hablando, rodeado por el tabernero y sus clientes, contanto —entre bocado y bocado y tragos de vino —el mundo a su manera. Cuando un mercader pasa por el bar, cuenta las noticias que trae de otras tierras. Pero cuando se trata de un bardo, aunque las noticias que puede traer también las cuentas, suelen contener más magia, dragones y romances de cuento de los que probablemente hayan sucedido en realidad. Y aunque los adultos más pragmáticos se mantienen alejados, creyéndose mayores para fantasías, idealistas y soñadores se quedan siempre atentos dejándose cautivar.
Aquella noche y hasta tarde volvió a tocar. Le escuchaban muchos más oídos que el día anterior, mientras cenaban, cantaban los estribillos más populares, aplaudían y, jarras en alto, brindaban por el bardo.

A la mañana siguiente tras un agradecido desayuno en la posada se echó de nuevo a caminar, llevándose su laud con sus canciones, su pelo de color ardiente, su mirada jovial y noticias de este pueblo para contar en otro lugar —aunque con más hadas y villanos de los que habitan por aquí, seguramente—.
~Gabriel Keats
 9 de Febrero de 2014

sábado, 28 de septiembre de 2013

    ¡Hola! Mi nombre lo he olvidado desde que todos me llaman «Tú», y vengo de un planeta pequeño cercano a Betelgeuse. Es un planeta precioso. Acabo de conocerte y es una locura, ¡pero me gustaría llevarte algún día de vacaciones allí! Tiene unas playas... ¡Y unas montañas!... ¡¡Y ambas juntas!! La orilla del mar comienza en la cima de la montaña - no te agobies, con la baja gravedad la escalas en diez saltos y una voltereta -. Si te quedas cerca cuando sube la marea, ves cómo las olas boreales van acercándose cada vez más hasta mojarte los pies, y notas cómo se te sumergen un poco en en la arenieve y te hace cosquillas entre los dedos ¡y está tan fresquita a primera hora de la mañana!... Cuando hay anticiclón se puede bucear sin temor a las corrientes, aunque hay que tener cuidado porque enseguida cubre mucho. En un paso haces pie en la cima de la montaña ¡y al siguiente la profundidad puede llegar hasta pasar la ionosfera!

    Me encantaría que vinieras a pasar el verano, aunque hay mucha más gente y las playas se llenan de guiris de Alfa-Centauri, pero hace mejor tiempo, y cuando pasa el satélite de Nivea lanza pelotas hinchables. Desde la tumbona, como no hay nubes que tapen la visa, puedes pasarte la noche contemplando las constelaciones de los valles de luciérnagas...

    ¿Vendrás conmigo?



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Texto del día, dedicado a Clara Dengakurin ^^
Texto también en DeviantArt aquí

jueves, 30 de mayo de 2013

Melancholia

Melancholia, de Lars von Trier

Siendo un ser humano poco importa lo insignificante y efímero de la existencia.
El no ser más que una mota de polvo en el planeta Tierra, una anécdota en el tiempo y un pingajo en el universo.
Tú, que te crees un pequeño retazo de nada, eres un mundo para otros habitantes de este mismo mundo. Existen seres vivos que podrían forjar una civilización sobre la palma de tu mano.
Y mientras, los sentimientos que surgen de tu pequeño cerebro  son capaces de arremeter con tal fuerza que sientes poder mover planetas, y pueden llegar a ser tan abrumadores que sientas abarcar toda la atmósfera, con su propio color, su aroma y su peso.

En mentes de otras personas, sentimientos de amor pueden ensalzarte como el ser más importante de la creación, mientras en la tuya sentimientos de abatimiento te hunden en las más densas tinieblas.

Es sorprendente que digas que nada importa y todo es insignificante cuando ese mismo pensamiento en tu cabeza es para ti más inmenso que el mundo.
Siendo un ser humano poco importa lo insignificante y efímero de la existencia, porque alrededor, encima y dentro de ti se desarrollan y mueven universos enteros.

Es posible ser melancólico y, a pesar de ello... y por ello, ser feliz...
Basta dejar de ver el vacío como un negro pozo estático, pues si dejas de mirarlo fijamente,  con tan solo pasear la mirada distraída; deteniéndote por un momento a respirar hondo y aguzando el oído,... puedes verlo centellear y fluir; descubrir que tiene mas de un aroma y que se produce un agradable ruido cuando el viento pasa a través de él...

Cómic por Aaron Díaz, autor de Dresden Codak


jueves, 21 de marzo de 2013

Aguja e hilo


Hace un rato he estado remendando unos pantalones. Ha sido la actividad más agradable y gratificante que he hecho en una semana. O tal vez meses.

Tengo mucho que agradecer al libro "El nombre del viento". Leer sobre alguien que se encuentra sin nada más que su habilidad y su esfuerzo para salir adelante y mejorar cada día de su vida. Remendando él mismo su ropa, cosiendo él mismo sus heridas. Cada pequeño logro es un tesoro que no hay que malgastar.

 Todo lo contrario a la vida regalada que tenemos casi todos los jóvenes de ahora.

Siento que tengo una vida con más comodidades de las que merezco. Aunque sea de agradecer, me iría bien sentir lo que es tener que dedicar esfuerzo en ganarme la comida, o al menos, los caprichos y comodidades. Apuesto a que de eso último, la mayoría sí tenemos más de lo que nos merecemos, y eso pasa factura. Pasa factura por medio de una entrenada pereza, por medio del conformismo, y todo eso, en masa, se reproduce a la sociedad y de nuevo pasa factura.

Un hogar pequeño, deberes que hacer, placeres baratos, tiempo de estudio y entrenamiento, armario escueto y pantalones remendados. Eso es lo que deseo hasta que me gane algo más.


martes, 19 de marzo de 2013

Si te cuesta levantarte cada mañana al despertar es que vez más razones para vivir durmiendo que para ponerme en pie.




Llevo un par de meses en los que los días que logro levantarme con el despertador son, más que escasos, casi milagrosos, incluso teniendo que ir a clase... Es una de esas épocas en las que uno desearía hibernar una temporada. Estando despierto no encuentro libertad de acción porque ninguna de las opciones posibles son una buena elección. Hace años me despertaba cada mañana a las cinco y media de la madrugada, luchando contra unos perezosos párpados y la luz cegadora para sentarme al ordenador y escribir hasta la hora de ir al colegio. Hoy necesito estar enganchado a algún videojuego para tentarme a poner los pies en el suelo. Tengo ganas de poder retomar el timón y que peda llenar cada día de motivos para ponerme en pie y trabajar.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Tesoros en la sal

Una vez, un ángel que conocí me enseñó lo que podía esconderse en un puñado de sal. Canciones de marineros y sueños de peces. Desde ese día en aquel tejado quise ser buscadora de tesoros. No buscar oro y diamantes, sino lo que hay en su interior. En un anillo de oro encontré la ira de un volcán, en un colgante de diamante el guiño de ojo de un hada, en un queso encontré la fuerza para trabajar de un enano en las minas, y en un vaso de agua de una cascada, las lágrimas de las montañas y el nacimiento de una flor.


    GK
    —Para Kvothe, quien me enseñó a buscar, y para Auri, quien me enseñó a encontrar.



Este libro, su protagonista, me ha dado fuerzas para trabajar, esforzarme y luchar. Y eso lo considero uno de los mayores elogios que se pueden decir de una obra.

lunes, 4 de marzo de 2013

Un buen camino

«Me he arrepentido más veces de ser buena persona que de ser un hijo de puta».
Esta es otra dolorosa frase con la que me he topado en Twitter. Pensad ¿qué os parece?
No tardé en responder, aunque no conocía al que lo había escrito: «Porque los hijos de puta no se arrepienten. Esa es una de las grandes diferencias».
Esto fue hace tiempo, pero algo parecido, la razón de que escriba hoy, lo he visto repetirse en muchas otras ocasiones. Esta mañana me hicieron la pregunta a mí, así que aquí contestaré, para este buen amigo mío y para todos.
«¿Sirve de algo ser bueno con el mundo? Si tu eres bueno y nadie lo es contigo, ¿merece la pena?»
Quienes se plantean esta pregunta son personas frustradas, que en su esfuerzo por ser buenas se han topado más de una vez con la injusticia o la traición. Para todos aquellos escribo esto con la esperanza de lanzar algo de luz:

La respuesta más simple: Sí
Respuesta corta: Rotundamente sí.
Respuesta larga: De aquí en adelante trataré de mostrate el porqué merece la pena, ante cualquier situación, seguir siendo bondadoso.

Ante todo ¿qué buscas? ¿Te han hablado del tal Karma y deseas que te sucedan cosas buenas? Una razón ya menos extendida entre la juventud, ¿quieres entrar al cielo cuando mueras? Si estas son tus motivaciones, no eres una buena persona. La bondad es una virtud a seguir en cualquier circunstancia, no el medio para conseguir beneficio. Sin embargo, tal vez tu motivación sea que crees justa la máxima «trata a los demás tal como te gustaría ser tratado», o por la felicidad de ver esa sonrisa de gratitud de la persona que has ayudado.

Pero esa gratitud es cierto que no se encuentra siempre. Aquí es cuando llega la decepción, tal vez la traición, y entonces la duda. «Parece que al universo le importa un bledo tu esfuerzo por ser bueno». ¿De verdad? Para decir eso ¿te has parado a pensar en los demás o solo en ti mismo? Piensa en las personas que te han dado las gracias, las personas más cercanas a ti ¿crees que a ellos les da igual? A ellos les importa. A mí me importa. Y a ti también debería importarte.
Dices que te duele la maldad de otras personas, que el mundo está lleno de basura. Precisamente por eso no deberías renunciar al buen camino, de lo contrario te verás convertido en lo que dices aborrecer. Harás a otros el daño que te han hecho a ti, tal vez les hagas cuestionarse su camino igual que tú ¿El resultado? Más individuos como los que te han hecho sufrir, y uno de ellos eres tú. Sin embargo si sigues la senda de la bondad, aunque no hagas desaparecer a aquellos que te hieren, el resto de buenas personas seguirán contigo, correspondiéndote con una gratitud verdadera.


«—¡Doctor, tienen armas!
— Y yo no, lo que me hace mejor persona ¿No crees? Podrán matarme a tiros, pero la superioridad moral es mía.» (Doctor Who)

sábado, 23 de febrero de 2013

Sobre el perdón y la mala memoria

«Perdono pero no olvido».

Es una frase que siempre me ha dolido oír. Se la he escuchado decir a alguna persona estando cara a cara con ella (cómo son estos tiempos, hace falta que especificar que no ha sido por Internet), mientras lo decía veía en sus ojos qué clase de imagen acudía a su memoria al pronunciar esa frase. Ofensas, traiciones, dolor,... personas con las que ya no se tiene contacto, personas que para ella ahora son menos de lo que llegaron a ser. No encuentro compasión el los ojos de alguien mientras alude a esas palabras.

Creo que ahí está la diferencia, el porqué de la tristeza que encuentro en esa oración. No me hace pensar en ofensas que he sufrido, lo que a mi mente viene  es «Si le fallo ¿de verdad me perdonará?, ¿me guardará rencor aunque diga que me perdona? Soy humano... no quiero dañarla, pero  no puedo evitar cometer nunca un error... Si sucede, ojala... ojalá pueda perdonarme con toda su alma...»

No solo son traiciones y ofensas lo que necesita perdón. También muchas equivocaciones. «Perdono pero no olvido». ¿De verdad hay que recordar los errores? Ni recordarlos ni olvidarlos, hay que destilarlos, los errores de una persona han de servirle para aprender. ¿Tiene sentido que otros sí se los recuerden? Duele que te tengan a uno en cuenta equivocaciones que día a día trata de enmendar.

«Perdono pero no olvido» no es perdonar. Es pasar algo por alto «al menos por esta vez». Son strikes de béisbol. «Tengan o no relación uno con otro, el primer fallo te lo perdono, el segundo también, el tercero... adiós». ¿De verdad me perdonaste alguno? Parece que los tuviste en cuenta todos desde el principio. No importó que mi ultimo error fuese pequeño, un malentendido, se sumó a una bola de nieve que no quisiste parar por mí.

Si no quieres perdonar, no perdones. No hay por qué perdonar siempre. Si hay alguien que te hace daño, y te lo seguirá haciendo, siendo además consciente de ello... tal vez no sea cuestión de perdonar u olvidar, tal vez tengas que plantearte mejor a quien has entregado tu confianza. No creo que haga falta «no olvidar» cada mal perdonado para saber cuándo con alguien no te conviene mantener relación. No hacen falta muchas luces para ser consciente de a quien toca dejar de perdonar, sin necesidad de «no olvidar» cada error de personas que se preocupan de verdad en hacer las cosas bien. Me duele pensar que a esas personas se lo recordareis, que almacenéis los males como aviso para quien no desea hacerte daño; como futuro reproche, como un contador que aumentar hasta «el punto de no perdono». Si no mereces mi perdón, no necesito recordar para dejar de hablar contigo, pero si te mereces mi perdón...

...Mi perdón es para siempre.

«Yo no hablo de venganzas ni de perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón». (Jorge Luis Borges)

martes, 11 de diciembre de 2012

Cansado y narcotizado...

Dije que la anterior sería la última entrada sobre mí, sobre ese tema, pero...
Es la primera vez en mucho tiempo que siento la necesidad de desahogarme escribiendo, soltando simplemente para mí mas que para ser leído lo que me pasa por dentro... Pero como para eso están la mayoría de los blogs, aprovecho y lo copio aquí...
No os molestéis en leerlo, de verdad, esta entrada me da igual que no la lea nadie...

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Estoy cansado…
No puedo compaginar el luchar por mis objetivos con llevar al día un deber que no creo.
Unas metas que no me parecen adecuadas ni a mis objetivos ni a mi ritmo, pero los resultados “son oficiales”, son lo que se supone que debería hacer. Se espera de mi que saque bien esos resultados porque “de una manera o de otra valen”, porque “de todo se puede aprender”.

Hasta no haber estado dentro de esto, comenzando la segunda etapa, a mitad de camino, no he podido comprobar que seguir aquí es un error.
¿Por qué me dejan este sentimiento de culpabilidad si no saco bien esta etapa que, aunque no es lo que busco, ya está pagada? Estoy de acuerdo con aprovechar esas clases, pero aprovechar lo que puedo aprender de ellas no implica, requiere, precisa, sacar buenas calificaciones.

Piden esfuerzos con muy poca rentabilidad en la relación aprendizaje-tiempo, ejercicios que a otro ritmo, podrían enfocarse mucho mejor, más exigente con la comprensión y menos con los plazos de entrega.


Querer dejarlo, saber que los resultados no me van a servir de nada, no me ayuda a esforzarme en sacarlos. Y aunque a mi no me preocupe, mis padres no pensarán igual.
Que ya que estoy aquí este año, que no desaproveche la carrera. Desaprovechar la carrera, desaprovechar la carrera… a riesgo de parecer prepotente, lo que pienso es que la carrera me está desaprovechando a mí (A mí y a la mayoría de mis compañeros).
No aprendo bien a este ritmo, no disfruto a este ritmo. Y si no puedo disfrutar aquello que estudio por gusto… ¿de qué me sirve?
Un montón de esfuerzos resignados sin creer en ello, desgastando mis ganas de trabajar por mi propia cuenta…

Mi mayor pesar es ese sentimiento del deber frustrante, y el sentimiento de culpa al no resignarme a este primero…
Me siento frustrado si me esfuerzo en seguir el ritmo marcado porque no me deja tiempo para desarrollarme por mi propio camino. Así que al final acabo no esforzándome de esa manera, pero no aprovecho tampoco el tiempo que ahorro con ello. Lo acabo desperdiciando, desganado por esa mezcla de preocupación y culpa por lo de clase…

Necesito aclararme. O bien me resigno al plan académico este año (no me veo capaz, porque no tengo motivos salvo la culpa) o me libro de este maldito malestar para centrarme en mi camino desde este mismo momento, esforzándome en sacar el máximo jugo a las enseñanzas y experiencias de clase pero olvidándome de esas tareas que encuentro improductivas.
No se si podré afrentarlo yo solo, porque la raíz del sentimiento de culpa no está en mi sino en mis padres…
Hasta que no lo aclare las dudas y la culpa me hacen querer distraer la mente, así es como estoy perdiendo el tiempo. Me drogo con videojuegos.


Y a todo esto sumemos otro pesar más…
Lejanía, falta de contacto… si no fuera porque me tengo a mi mismo, añadía la palabra soledad…
Hay personas a las que quiero acompañar y ayudar. No hablo de un poco, sino de que mi ayuda podría cambiarles enormemente su existencia. Mientras tanto me animarían a mí a esforzarme.
Pero esas personas están lejos, y con las personas que tengo aquí cerca, no puedo tener contacto porque _ n-o _ h-a-y _ t-i-e-m-p-o _ con el ritmo del curso… (más por su parte que por la mía que, como digo (y amargamente lo digo) lo voy perdiendo…)

domingo, 2 de diciembre de 2012

Tomar el timón de mi tiempo.

La anterior entrada fue sobre todo para poneros en situación para esta (para quien no lo haya leído: Estoy en 2º de Bellas Artes en Salamanca y no tengo bigote... más o menos)

Desde el primer día de clase de este curso germinó en mi cabeza un plan ambicioso. Primero lo veía como una idea descabellada, pero tras pensarlo durante semanas y semanas, me parece muy lógico.
Mi idea es aprovechar este año, pero luego dejar la carrera para continuar de manera (mayormente) autodidacta hacia mi objetivo.
Ante todo, mi objetivo es crear, contar historias. Y he dicho crear, no vivir de ello. Eso sería magnifico, genial, ¡glorioso! por supuesto, pero si no lo consigo me podré conformar con tener "un curro normal, sencillo" y poder crear en el tiempo libre que me reste.
(Para quien me vaya a aconsejar continuar la carrera (todo consejo será bien recibido) si que pido que tenga en cuenta esto que acabo de decir.)

¿Y POR QUÉ?

En cuanto al título... es curioso, si preguntas te encuentras con los dos extremos: "¡¡Pero qué dices!? Sin un título no vas a llegar a ninguna parte!" y "Salvo que quieras hacer oposiciones, el título solo te sirve para limpiarte el culo con él".
Lo que es cierto es que lo ideal para mis ería trabajar por encargo o como autónomo. Ahí lo que cuentan son tus dibujos, no el título (como mucho de manera muy secundaria).
"Solo te quedan dos años, no te cuesta nada" Ante eso tengo dos cosas que decir. Una ya lo hice, la entrada "Dos míseros años" no la escribí sin motivo. La segunda es que, si dedico los dos próximos años a sacarme el título, habrá 150 personas más con el mismo título (solo este año y solo en Salamanca) y que el 75% tiene y tendrá mejor nivel que yo. Tendré mi papelito oficial pero mi nivel y mi trabajo para mostrar será una basura.

 Aquí tenéis comentarios de personas que están en los últimos cursos o que ya ha terminado esta carrera: "Estudia para aprobar y así al menos tener el título, porque lo que es aprender, no vas a aprender nada", "Tras 4 años miro atrás y ¿qué he aprendido? Salvo por el hecho de practicar... nada", "¡SAL DE AQUÍ CUANTO ANTES!"
Lo estoy viendo yo, se aprende muy muy poco. Y el 60% de las asignaturas que tengo me aportan poco o nada a lo que quiero hacer. "Pero algo ayudan, y te sirven como bagaje para cuando quieras crear" Si, tener un bagaje está muy bien, ¡pero antes que el bagaje lo que necesito es lo básico! (Y otro tipo de bagaje).
Sin embargo, lo que si que hacen es absorber todo mi tiempo sin poder crear nada mío. Y a quien diga "ten menos tiempo de ocio y de sueño", ese tiempo extra que sacase no debería ser para mis trabajos sino para hacer AÚN MÁS cosas para clase. Todo el tiempo extra que saque debería dedicarlo a clase si quiero sacarme el título...
Aunque sacase tiempo para algo mío, las cosas básicas que necesito para mi objetivo siguen necesitando mucho más tiempo. Ahora hablaré de ellas.

¿Y BIEN, ENTONCES QUÉ PIENSAS HACER?

Me he elaborado lo que sería un plan de estudios ideal para hacer comics:
-Lo obvio: dibujar, dibujar, dibujar dibujar, etcétera, etcétera, y luego, dibujar más
-Otra clave: escribir, y escribir mucho, a diario (Y para esto la carrera no me deja NADA de tiempo)
-Leer: leer para mejorar mi escritura, leer para inspirarme, leer para tener conocimientos e ideas importantes para crear una historia, leer comics (¿cómo voy a hacer comics sin casi haber leído..?) y leer en inglés, porque necesitaré escribirlos en inglés si quiero llegar a alguna parte.

También tengo que dedicar bastante tiempo a redes sociales, para poder darme a conocer, y conocer yo a otros que estén en este mundo. Sin eso no llegaré a ninguna parte tampoco.

Para aliviar a los "¡TÍTULO, TÍTULO, TÍTULO, ES VITAL!" he decidido una cosa estos últimos días.
Ya que parte de lo que pienso leer es filosofía, podría continuar la carrera por la UNED (universidad a distancia). Podría organizarla para que no me quite tiempo ni libertad para el resto de actividades.
 Y años ma´s tarde ¿quien sabe? Podría probar por esa vía también la carrera de periodismo...

REFLEXIONES FINALES (SÍ, SI, YA TERMINO, TRANQUILOS)
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He de reconocer que uno de mis sueños en la vida ha sido ser autodidacta. Estudiar así dicen que refuerza (si lo logras) enormemente la voluntad, además de mejorar la forma de organizarse. Reconocedlo, practicamente todos seguimos procrastinando como en la ESO...
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Tras contar mi plan a diversas personas...
Es curioso como el mundo te dice siempre "¡Persigue tus sueños!" y una vez que te lo propones te dice "¿A dónde crees que vas, mocoso ingenuo? No tires tu tiempo que no vas a conseguir nada."
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Y lo más importante. El único fracaso que puede conocer un idealista es que el mundo y la vida le hagan dejar de serlo...
Sé que si me arriesgo y fracaso, sabré que al menos lo he intentado con valentía.
Si sigo en la carrera para no arriesgar, y fracaso, entonces sí que lamentaré no haber seguido mis ideas.
Si os fijáis cuando entrevistan a artistas e intelectuales cuando ya son ancianos, una pregunta típica es "¿Hay algo que lamentes?" De estas personas a eso solo les he oído una respuesta: "Solo lo que no hice".


Ya os lo he contado... Este es mi plan...
(Ahora solo me queda decírselo a mis padres también :__D )

Prometo que ya dejo contaros mi vida y volveré a las entradas reflexivas y filosóficas de siempre n_n"

sábado, 1 de diciembre de 2012

¿Qué hace un sitio como tú en una chica como esta?

Al buscar un título para esta entrada recordé una de mis escenas favoritas de "La momia", una de mis películas de aventura favoritas cuando era no tan no-pequeño. En estado de notoria embriaguez le dice la bibliotecaria al aventurero durante un descanso en su aventura "Supongo que te preguntarás... ¿qué hace un sitio como yo en una chica como esta?"

El caso. ¿Que leches hago yo aquí? Volvamos atrás en el tiempo para ver cómo he llegado aquí...

En el principio nos encontramos a un pequeño niño queriendo ser arquitecto... cantante de rock... payaso... y barrendero. Ahora al recordarlo sigo pensando que no estaría mal ser barrendero si es en una ciudad bonita y pequeña al Norte...

Entre los doce años y mi ultimo curso de bachiller tecnológico, lo tenía claro. Ser diseñador de videojuegos con mi mejor amigo de aquella época (ahora ya casi nunca hablamos al estar lejos... pero cuando nos vemos es como si no hubiese pasado el tiempo). Aprender a diseñar videojuegos de manera autodidacta (hasta que descubrí la existencia de un grado específico para ello)... ¡Y fundar nuestra propia maldita gran empresa de videojuegos! ¡Y que el área de descanso del edificio fuese igual que el pasillo de camera café!

Llega selectividad y ese sueño se ha ido, no sé que leches hacer.
El grado de diseño de videojuegos me parecía demasiado encasillador, y de todas formas, el inadaptado social que aun seguía siendo en aquella época no se veía capaz de salir de Burgos. Además tenía asuntos pendientes. Personas recién conocidas que ha merecido la pena dedicar tiempo a conocer más.

Porque en efecto, ese año lo pasé en Burgos. Mi profesor de filosofía del colegio me dijo (un par de días antes de selectividad) que tenia en mi misma ciudad la carrera de filosofía en un isntituto superior de los Salesianos. Y me apunté, para aclarar mis ideas.

Mis padres pensarán que fue un año perdido, pero de verdad lo necesitaba. Además en la clase se estaba bien. Profesores agradables y tan solo 11 compañeros en los tres cursos que allí se impartían, también todos extremadamente agradables...

Me aclaré las ideas. Pase de continuar filosofía a querer hacer psicología y finalmente bellas artes.
Un cambio ensimismado: de querer ayudar la mundo, a querer ayudar a personas concretas a... a bellas artes. (Ahora sé lo que es bellas artes, y lo que puede ser el arte, por eso he preferido no continuar la frase.)
Y aquí estoy. En la facultad de Bellas Artes de Salamanca.

La principal razón de mi interés en este camino es el desencanto con la sociedad occidental. Uno de los peores problemas del mundo es la superpoblación, y además expandiendo valores tan materialistas y superficiales... Trabajar con arte (con buen arte) sería la forma de no contribuir a la expansión física de esa sociedad, mientras que si colaboraría con el crecimiento intelectual, y de manera más concreta, podría influir de manera emocional y colaborando al crecimiento personal en las personas que apreciasen mi trabajo

No quiero construir más carreteras, más viviendas, fabricar más coches, más cosas de usar y tirar... ya hay de sobra.
Sí quiero hacerte pensar, hacerte imaginar, hacerte soñar, hacerte sonreír. Y también hacerte temblar, hacerte llorar, hacer que te rebeles, derribar tu escala de valores y obligarte a reconstruirla de cero, si es preciso.

Desgraciadamente el mundo del arte también apesta a podrido, absorbido por el mercado materialista... pero eso da para otra historia, y por hoy he hablado demasiado...

¡Pasa un buen día, lector!

domingo, 28 de octubre de 2012

Dos míseros años...

Se estima que el universo tiene trece mil setecientos millones de años.
Nuestro sol, cuatro mil quinientos millones de años, y está en plena crisis de la mediana edad.
Nuestra preciosa Tierra debe rondar los cuatro mil cuatrocientos setenta milloncejos. Apuesto a que ni se acuerda de cuándo es su cumpleaños.

Tomando tal perspectiva, dos años se diría que no son nada, pero no es la perspectiva que tomarás en tu día a día. No eres ni el universo ni el Sol ni la Tierra.
Tu esperanza de vida es de entre ochenta y cien años. Y tan solo es esperanza: hay coches que chocan, macetas que caen; no sabes qué porcentaje de tu vida son dos años, y sin intención de ser agorero, podrían ser los últimos.

Dos años que pasas disfrutando de la compañía de tu perro, son ocho años que tu perro disfruta pasándolos contigo.
Dos años disfrutando la compañía de tu tortuga gigante de las Galápagos, equivale a un año que tu querida tortuga gigante de las Galápagos disfruta estando contigo... pero apuesto a que ese año lo recordará con cariño.

Dos años vividos en compañía de la persona amada son una eternidad de buenos recuerdos que te acompañaran toda la vida.
Y dos años viviendo en un entorno infernal no son setecientos treinta días, son setecientas treinta eternidades que parecen no avanzar.
En cambio, dos miseros años, repletos de míseros días de 24 horas, con míseras emociones, miseras ilusiones y míseros recuerdos, serán dos años durante el tiempo que duren esos dos míseros años. Una vez cumplidos te preguntarás dónde han estado ¿Dónde están los recuerdos de aquellos dos años? No se crearon. Solo el recuerdo de un día clonado hasta perder la cuenta, y poco más.
Dicen que Roma no se construyó en dos días. Tal vez tardó alguna semana. Pero si llegan a decidir esperarse dos años antes de empezar ¡hubieran tardado dos años y alguna semana!
Dos años de alegría son dos años de recuerdos que siempre te acompañarán; dos años de entrenamiento son dos años de experiencia que siempre podrás emplear; pero dos años de esperar de brazos cruzados son dos años que no te acompañarán nunca más.

Dos años de tu vida no son dos años de tu vida, son tu vida en el intervalo de dos años. Así que yo tendría cuidado a la hora de calificar un tiempo de mísero. De aplazar tu vida un tiempo pensando que, al fin y al cabo, serán solo dos míseros años.
Dos años duran dos años, pero pueden abarcar mucho más.. Un mucho más que puede ser bueno, o un mucho más que puede ser malo... O quedarse simplemente en mísero tiempo en blanco...


tic ...





tac ... 





tic ... 





tac ... 


... solo segundos en blanco y nada más ...

viernes, 12 de octubre de 2012

Das experiment

Comencemos con la reseña de una película para pasar a hablar de algo mayor.

"El experimento" (Título original, "Das experiment".) Película alemana estrenada en 2001 (Se hizo un remake en EEUU en 2010, pero... ya sabéis lo que suele pasar con los remakes americanos de películas recientes).

A través de anuncios en el periódico, un grupo de investigadores recluta a un grupo de voluntarios, varones adultos, que serán pagados para simular durante dos semanas el entorno de una cárcel.
Dividen a los voluntarios en dos grupos, unos serán los presos, y otros los guardias. Los primeros tendrán que renunciar a derechos civiles como el de la intimidad o la libertad de movimiento. A los segundos se les entregan uniformes y porras, en sus horas libres diarias pueden marcharse a casa, y los investigadores tan solo les dan estas indicaciones: deberán mantener el control en la cárcel, con la única condición de no recurrir a la violencia.


Al segundo día del experimento comienza el horror. Los guardias para hacerse respetar les someten a castigos degradantes y tortura psicológica. No entraré en detalles ni ejemplos, quiero que veáis la película (si sois lo bastante fuertes).
Por su parte, los presos, al principio tienen una actitud de camaradería, de unirse para hacer más leves entre todos los castigos de los guardias, pero al poco tiempo es demasiado, pasan a una actitud de "mejor que le pase al otro y no a mí". Luego llega la desesperación, el desarrollo de trastornos psicológicos, despersonalización (olvidan que tan solo es un experimento, que no son presos de verdad),...

El final de la película lo pasé llorando... Dicen que cuando uno se emociona al ver una actuación que sabe perfectamente que es ficción es por una inmersión en la película, una alta concentración que te conecta empáticamente con los personajes ficticios. En este caso se que fue sobre todo por algo más.
No por las desgracias concretas de los personajes, sino por todo lo que esto representa de la realidad:
 Los guardias han recibido poder, poder y libertad sobre otros seres humanos. Al poco tiempo de recibir ese poder son capaces de los actos más crueles.

 
Algunos tras ver la película piensa "que exageración, esto no podría ocurrir tan fácilmente...".
Nuevo dato: este experimento fue real (enlace la final). No todo lo que se ve ocurrió así (es una película, no un documental, ha de tener nudo y desenlace), sin embargo algunas escenas y alguno de los personajes icónicos están basados en escenas que sucedieron de esa manera en el experimento real, y otros hechos en la película incluso los suavizan o no aparecen (así que podéis leer el articulo sobre el experimento sin destaparos la película).

Con esta película comprendí mejor un pequeño detalle concreto sobre mí: entendí al detalle por qué odio las novatadas de las universidades (y demás centros). En realidad recordé que tenía esta película pendiente al ver una foto en una red social sobre las novatadas en una residencia de Salamanca este año: Varias "veteranas"  pasean riendo por la calle principal , al lado de cada una un "novato", andando a cuatro patas llevados con correas. No subo la foto porque ni tengo permiso ni me apetece pedirlo, pero ojala pudiese comprobar si veía alguien lo mismo que yo. En las caras visibles de las que sujetan las correas lo que vi fue placer. vi un placer asqueroso. El placer de estar humillando públicamente a alguien.
Cualquier estudiante te dirá "pero si es para que conozcan gente, y al final se acaban divirtiendo todos", vale, mi intención no es entrar en debates, pero desearía que se pudiese ver desde más lejos, con mayor perspectiva. Se divierten haciendo esas bromas, se ríen, disfrutan. Por algo lo hacen.
Será algo más o menos inocente, pero lo importante es lo que se esconde detrás. Una muestra a pequeña escala de ese placer de degradar a otro ser humano.

¿A alguien le parece exagerado? Veamos un ejemplo más claro. En primeros cursos de la ESO sufrí acoso escolar. Solo psicológico, nada de golpes en mi caso. Principalmente era uno solo, aunque a veces secundado por algún colega suyo. Él era débil, otros se metían con él aunque mucho menos, pero mi único amigo entonces y yo lo éramos más. Extremadamente tímidos, sin personalidad ni iniciativa siquiera para movernos a otro lugar del patio. El peor momento de cada día era el pitido para bajar al recreo...
Allí también me encontré con esas miradas, aun más intensas. Placer.
Y a nuestro alrededor otros compañeros que hablaban a diario conmigo. ¿Qué veían ellos? Nada fuera de lo normal. "No es para tanto".

El ser humano no conoce al ser humano. Se mueve mucho y piensa poco, habla mucho y observa poco.
De hecho, a menudo basta con conocerse a uno mismo para conocer a los demás.  Sé que yo también sentiría ese placer, por eso elijo tener cuidado.

Lo único que salva a los humanos de caer en estas crueldades, y más allá, incluso de seguir ayudando a otros que sufren a pesar de que eso suponga un castigo a uno mismo, es la educación en valores.
Una educación en ética que, en estos tiempos que podría ser tan sencillo impartirla, está siendo descuidada.
Los políticos cargándose y mancillando la asignatura de educación a  la ciudadanía, padres que ya no tienen tiempo de hablar a sus hijos, padres que relegan la educación de los hijos a la televisión,...
Por algo es tan vital la educación... pero lo único que yo puedo ahcer es tratar de comunicarlo por ejemplo por este blog, y educar a mi progenie si alguna vez la tengo...

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La pelicula es una adaptación de la novela "Black box", la cual se basa en el experimento de la carcel de Stanford.  En este enlace podeis conocer como fue este en realidad.
El experimento de Milgram también es interesante conocerlo para reflexionar sobre lo que creemos de nuestros valores éticos. Una sesión de este experimento fue representada en la película "I... comme ícare" y podeis ver la escena aquí. Prestar importante atención a la carta que un participante envió años má tarde al investigador, en el apartado "Reacciones".
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Gracias por leer tan extensa entrada. Por favor, un comentario o tweet vuestro, por corto que séa, será muy agradecido y me aimará a escribir más a menudo, que buena falta me hace... (Informadme también si veis alguna errata).


jueves, 2 de agosto de 2012

Don Cornelio y la Luna

Don Cornelio Buenavista,
de los Buenavista de de Cornualles,
se metía en tantos sitios,
se colaba en tantos lares,
que no era sorpresa al ir paseando
encontrárselo saliendo de cualquier parte.

Si descubre una grieta en la montaña,
se mete corriendo a ver si cabe.
Si en el pueblo hay pelea,
se mete a ver quien cae.
Se cuela por cada ventana que ve,
y por cada puerta si no está echada la llave.
Cada vez que encuentra un pozo
se tira para ver si sale.

Pero en una de estas, una noche
escalando el pozo que hay en el valle,
desde dentro vio la Luna, toda llena,
tan luminosa, tan redonda, tan distante
y tan tan blanca como dulce dulce azúcar
que encontró en ella su gran romance.

Su deseo desde entonces fue alcanzarla,
(meterse ya de paso en algún cráter,)
y por su color lácteo, quesero, azucarado,
le intrigó descubrir a qué la Luna sabe.

Probó primero saltando,
tarea ardua, cansada y frustrante.
Luego trepando a los árboles,
subiéndose a sus ramajes.
Subió luego al viejo castillo
el lugar más alto de aquel paraje.
Subió a las murallas, subió a las almenas,
subió hasta la torre del homenaje,
y tratando desde allí alcanzar la Luna
se cayó al foso desde el almenaje.

Don Cornelio maldice a la gravedad,
la insulta con todas las palabras que se sabe,
y esta, indignada, decide olvidarse de él,
y don Cornelio hacia el firmamento cae.

Error de cálculos, pasa de largo la Luna.
La roza, se le resbala y la ve alejarse.
Siguió cayendo don Cornelio.
siguió cayendo hasta encontrarse
en un lugar todo rojo oscuro y ocre:
Había aterrizado en Marte.

Miró al cielo y vio la Luna.
Aún más lejana que antes, desafiante.
Pero no se hundió, no lloró.
Con su nuevo hogar supo conformarse...
y ya que estaba probó un bocado...
Nunca adivinaríais a qué sabe Marte.
La cara de Cornelio se iluminó...
¡¡Frambuesa y chocolate!!

jueves, 7 de junio de 2012

Curiosos ejemplos...

El personaje que más admiro y de mis mayores ejemplos a seguir es un asesino caníbal.
...
Ya está dicho, sin pelos en la lengua. Aunque seguro que asustaría menos que haber puesto que se trata de Belén Esteban.

Hannibal. Doctor Hannibal Lecter. Hannibal el caníbal. "Capaz de las más inimaginables vilezas y de los gestos más sublimes"
(Caracterizado por Anthony Hopkins y con la imponente voz del doblaje. La cara y la voz que llevan el personaje del escritor Thomas Harris a la perfección en las tres películas).

Que me guste el personaje, aceptable y comprensible, pero ¿ponerlo como modelo a seguir? Pues sí. He visto que tiene mucho de lo que merece la pena aprender. (No os alarméis, no tengo intención de imitarle en cuestiones gastronómicas.)

Acabo de terminar de leer, a las tres y media de la mañana, la novela Hannibal (que se corresponde con la tercera película), lo que me ha permitido conocer mucho más de cerca al personaje.
Amplios conocimientos de cultura clásica, literatura, la mente humana y otros ámbitos, y la sabiduría para saber usarlos adecuadamente; autoconfianza y autodominio (tanto mental como corporal) que le permiten obrar con decisión, precisión, limpieza y eficacia en todo lo que hace; dotes artísticas; elegancia y distinción, lo cual se consigue sobre todo con personalidad más que con dinero para ropa cara (aunque por sus fortunas escondidas él se lo permite); un buen gusto selectivo por el que se percata y disfruta de detalles a la vista de todos que pasan desapercibidos a la mayoría.

Por último, otro elemento que aparece tan solo en la novela. En cuanto lo leí me levante de inmediato para buscar información al respecto. Buena parte de sus aptitudes intelectuales están tan desarrolladas gracias al uso que hace de un complejo sistema mnemotécnico (memorístico) conocido como "palacio de la memoria". En la novela se habrá exagerado y fantaseado bastante pero... seguro que merece la pena intentarlo.
Consiste en la recreación mental de un lugar personal, dividido de habitaciones. Tu propio palacio, con objetos que llenan las decenas de variadas habitaciones. A esos objetos y lugares se asocian los recuerdos que se quieren anclar.


Para Lecter es algo más. Habiendo pasado 8 años encerrado en una celda de manicomio, su palacio mental es también su lugar de evasión, donde pasear rodeado de recuerdos, olores y sensaciones agradables. Lo utiliza también como sistema para alejar el dolor físico.

Para mí, con mi afán por crear y desarrollar la imaginación... será un delicioso reto que comenzaré a investigar este mismo verano.

domingo, 6 de mayo de 2012

I found my tears

No suelo escribir en el blog recomendaciones de películas, libros o animes. Solo hay dos motivos que me lleven a hacerlo: que se trate de una pequeña joya desconocida por la gran mayoría; o que haya supuesto un notable cambio en mi forma de ver y sentir el mundo...

Hace ya tiempo, en la entrada Tears me lamentaba de... una falta de intensidad en mis emociones... mucho tiempo controlándolas, mucho tiempo viviendo una vida sin sobresaltos ni aventuras... olvidé cómo llorar..



True Tears... bueno, de repente se ha convertido en mi anime favorito, cuando había un par que consideraba insustituibles en el primer puesto del ranking. Al terminar de verlo de hecho tardé más de una hora en recordar cuales eran aquellos; de verdad, quedaron tan atrás que ni me venían a la mente...

Cuidaré de que no se me escape ningún spoiler.
Se trata de un precioso drama romántico, para todos los públicos (no lo digo tanto por las edades sino por si sois chicos o chicas..) Da igual si no sois aficionados al anime, es maravilloso como para que alguien se lo pierda por eso, echadle un ojo.

Muchas de las historias más emocionalmente profundas con las que me he encontrado han sido en animes, no solo en películas o libros, y esta en concreto es de gran densidad y calado emocional. Estas historias pueden enseñar mucho a quien las vea con cuidado...


Personalmente, he aprendido mucho. Sobre algunas personas y especialmente sobre mí mismo.
Ha recobrado sentimientos perdidos. Me siento con más capacidad de sonreír de verdad. Ha logrado que me enamore de verdad de un personaje. Ha logrado incluso potenciar lo que siento por personas que conozco.
Y también, y esto es una hazaña épica, me ha hecho llorar; no solo al verlo sino mucho después, varias veces. Llorar de verdad por mí mismo y no por algún amigo que sufre... jamás lo había hecho desde que soy yo mismo...
Mis lágrimas perdidas...
Lo que significa aún más por ser el anime que es; lo entenderéis si lo veis. (De momento podéis haceros una idea de por qué con el título).


[Por fin una entrada bonita para variar xD]
Pasad un buen día, o una buena noche

domingo, 15 de abril de 2012

Un aplauso...

Hace un tiempo leí en un estado de tuenti:

<< Un aplauso para todas esas personas que ''te querían'' y ahora ni te hablan. >>

Bien, bien, [*preparada mirada de desdén ¬.¬] *plas* *plas* *plas*... no

¿Soy el único que, al leerlo, en vez de pensar en "aquella persona..." y y dedicarle el aplauso.., piensa en sí mismo?
Vale, me acordé de una "Ella" que hubo una vez, pero luego pensé en a quién yo había dejado marchar.. a quién olvidé... a quién dejé atrás...
¿Y tú? ¿Acaso conservas todas las relaciones que alguna vez consideraste importantes? ¿Nunca abandonaste a nadie?

Encontré también una vieja carpeta, dentro de la carpeta de fotografías, llamada "mis amigos"
Borré el 90% . Sin ningún reparo.
Con alguno de ellos aún hablo..

Lo que da a reflexionar no es que sucediera. Los sentimientos cambian, las personas cambian. Si no por qué, y cómo ocurrió.
Tanto aquellos a quienes importabas que te olvidaron, como aquellos que hayas descubierto que has dejado distanciarse...

Tal vez os distanciasteis lentamente, sin daros cuenta. Simplemente no se os ocurrió qué contaros durante unos días y.. se volvió rutina. No lo visteis hasta que ya estabais lejos. Y tal vez intentasteis recuperarlo, o tal vez no, ya había perdido importancia...

Tal vez uno se distrajo, "olvidó" los sentimientos del otro y dejo de dedicarle tiempo. Causando frustración o asolamiento en el otro, que poco a poco acabó olvidando sus propios sentimientos..

Tal vez una discusión o un problema. Y que uno.. o ninguno, quiso o supo perdonar..
O problemas continuos que no se supieron arreglar, hiriendo la relación hasta que uno dice "ya basta".

Tal vez uno cambió. La relación ya no le parecía interesante o importante, o le parecía más dolorosa que inspiradora, y decidió alejarse. Tal vez fue sincero y lo dijo, tal vez fue frío y simplemente dejo que perdiera fuerza hasta romperse, tal vez fue inmaduro y huyó y se dedico a evitar al otro para no tener que dar explicaciones incómodas, esperando que tarde o temprano se olvidase...

Culpa propia, culpa del otro, culpa de ambos, culpa de nadie... Cuestión de tiempo, cuestión de circunstancias, cuestión de diferencias de madurez...

Es curioso ver ahora alguna de aquellas viejas fotos... Antes podías contempla alguna sin parar, para poder contemplar a aquella persona...
Y ahora te hace apartar la mirada... O la contemplas con melancolía...
O simplemente: nada. Aquella imagen en la que antes podías sumergirte vuelve a ser solo una fotografía en dos dimensiones, cerrada. Puedes verla pero no contemplarla. La figura se ha fusionado con el fondo y ya no deja hueco para encontrar nada más...

¿Quedan, al menos, recuerdos que merecen la pena? ¿O aprendiste con ellos? Eso es lo importante. No podemos evitar los cambios, las personas vienen y van.
Y Siempre hay también algunos... que no importa cuánto tiempo lleveis sin veros, sin hablar. Un día volveis a encontraros y la confianza sigue intacta, el entusiasmo renacido, y ambos dan todo de si para ponerse al día y sentir como si el tiempo no hubiera pasado.
Esos.. Ellos si que merecen un aplauso, y de los de verdad.

sábado, 7 de abril de 2012

Tiempo y oro

El blog está tomando un rumbo extraño desde hace tiempo. Iba a tener siempre un estado entre positivo y neutral, ¿por qué ahora solo decae en negatividad?

Seré breve para no urgar más. Mi reflexión de los últimos días:
Quedar con alguien cada vez me merece menos la pena. Pasar el rato con gente por pasar el rato me deja un sabor de boca a tiempo puede estar bien, pero necesito ver sonrisas, y almas en los ojos de las personas. (Gente, Personas, para mí hay mucha diferencia)
Quedar ya solo me sienta bien si se da al menos uno de tres hechos:
-He ayudado a alguien.
-He aprendido algo, o de mi mismo, o del mundo, o de alguien que merezca la pena.
-Y sobre todo: si al despedirnos, sé que él/ella estará pensando al menos un rato en mí y en esa tarde.
Tachar de la lista de tareas del día, resetear pensamientos y continuar con la siguiente.
Me merece más la pena estar solo en casa.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Voy perdiendo.

Antes de nada, incluyo un resumen de la entrada anterior, que veo que no quedó del todo clara. Y no me extraña, fue de esas entradas que escribo pensando más en mí que en otros, que me conformo con aclararme yo cuando doy rodeos en los que es difícil saber que pienso y, encima, no acostumbro a releer y retocar las entradas antes de postearlas...

Ahí voy con el resumen de "Magia"
1- Lo más importante: cada uno de nosotros actualmente es insignificante. Así que, lo que crea o deje de creer cada uno personalmente no va a cambiar nada exterior ni en lo que haya más, tanto si lo hay como si no.
2- La creencia ha de ser como guía personal, no social. Cree en lo que creas, predícalo a quien el pueda interesar pero no lo impongas como norma ni lo pregones a al fuerza. Si te equivocas poco importa, al final de tus días lo sabrás, hasta entonces será genial si te ha servido como ánimo en vida.
3- Si se normaliza la creencia en forma de gran religión, perderá sentido: gente que "cree" porque le educaron así, porque es "lo normal", porque lo dice aquel,... Hay demasiadas así como para tener la prepotencia de asumir que una tiene la verdad.
No tiene sentido creer en algo si no te llena o guía.

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Voy perdiendo. Me queda…

Me siento raro desde anoche. Creo que intuyo el porqué, pero es complejo... no sé.
De repente quiero muchas cosas, las contrarias y nada a la vez.
Busco cariño pero el que encuentro aquí no me llena. El que me llena esta lejos, a veces surgen contratiempos, y a veces alguna de esas personas se disipa y queda como una figura que aún adoro pero que parece haberse olvidado de mí...

Incertidumbre.

El trabajo no me llena. Cada vez tengo más claro que no soy capaz de sacar algo decente adelante solo por el camino de las Bellas Artes, al igual que ya lo asumí de la literatura.
Ahí no estoy tan perdido: mi solución es unir fuerzas. Intentarlo por el mundo del cómic, literatura e imagen juntas. Pero es difícil. En mi imaginación siempre encuentro situaciones pero no historias completas. Y mi única opción es tener éxito (incluido económico) por libre.
¿Dibujar cómics por encargo? (Que te dan el guión y todo) No podría soportarlo.
Pero no voy a dejar de lado ninguna asignatura de Bellas Artes y eso me deja con menos tiempo.
Y más difícil aún porque pierdo... pierdo ganas y pierdo el tiempo...

Indecisión.

Quiero hablar con gente nueva. Poca, pero verdaderamente interesante. Se me ocurren un par de personas, todas de Internet. (Solo me queda conocerlas... algunas de ver en persona ya, otras aún pendientes de intentar entablar comunicación con ellas) Pero cuando lo intento no me sale cómo podría intentarlo...
Y tengo pendientes respuestas... Respuestas para Wanderer en blogs, un correo de un humilde pintor, una chica de lejos que quiere retomar contacto conmigo (y se lo prometí), un foro en el que prometí participar,... mi blog cada vez más descuidado,...

Sin palabras.

Me apetece aislarme. Aún más. Para dedicarme a trabajar. No perder tiempo con lo que aquí no me llena. Pero necesito más contacto de aquellos lejanos que sí me llenan.

Demasiada y demasiada poca soledad.

Antes tenía un equilibrio. Un equilibro interior superior a lo normal. Decidí romperme. Romperme para poder comprender mejor a algunos de esos lejanos que me llenan (o que podrían), personas con un desequilibro. Un desequilibrio interior superior a lo normal.
Y está bien siempre y cuando piense que merece la pena. Si no, siempre puedo volver al de antes, pero una bonita parte de mí se perderá. Y sobre todo, dejaré de sentirme especial, de esa manera en que lo logran aquellos por quienes merece la pena este salto al vacío. Dejaré de sentirme un importante loco con un sentido para ser un pobre imbécil sin importancia en un mundo de gili******.

Desequilibro.

Confío en recuperarme pronto de todo lo hoy dicho. Supongo que solo tengo dudas, suficientes como para escribirlas aquí. Pero me iría genial un poco de ayuda; por ejemplo... poderme acercar a aquellos que están lejos, y que vuelvan aquellos que se disipan...

[Mi salón/estudio/a-veces-habitación, un no-muy-buen día]