sábado, 23 de febrero de 2013

Sobre el perdón y la mala memoria

«Perdono pero no olvido».

Es una frase que siempre me ha dolido oír. Se la he escuchado decir a alguna persona estando cara a cara con ella (cómo son estos tiempos, hace falta que especificar que no ha sido por Internet), mientras lo decía veía en sus ojos qué clase de imagen acudía a su memoria al pronunciar esa frase. Ofensas, traiciones, dolor,... personas con las que ya no se tiene contacto, personas que para ella ahora son menos de lo que llegaron a ser. No encuentro compasión el los ojos de alguien mientras alude a esas palabras.

Creo que ahí está la diferencia, el porqué de la tristeza que encuentro en esa oración. No me hace pensar en ofensas que he sufrido, lo que a mi mente viene  es «Si le fallo ¿de verdad me perdonará?, ¿me guardará rencor aunque diga que me perdona? Soy humano... no quiero dañarla, pero  no puedo evitar cometer nunca un error... Si sucede, ojala... ojalá pueda perdonarme con toda su alma...»

No solo son traiciones y ofensas lo que necesita perdón. También muchas equivocaciones. «Perdono pero no olvido». ¿De verdad hay que recordar los errores? Ni recordarlos ni olvidarlos, hay que destilarlos, los errores de una persona han de servirle para aprender. ¿Tiene sentido que otros sí se los recuerden? Duele que te tengan a uno en cuenta equivocaciones que día a día trata de enmendar.

«Perdono pero no olvido» no es perdonar. Es pasar algo por alto «al menos por esta vez». Son strikes de béisbol. «Tengan o no relación uno con otro, el primer fallo te lo perdono, el segundo también, el tercero... adiós». ¿De verdad me perdonaste alguno? Parece que los tuviste en cuenta todos desde el principio. No importó que mi ultimo error fuese pequeño, un malentendido, se sumó a una bola de nieve que no quisiste parar por mí.

Si no quieres perdonar, no perdones. No hay por qué perdonar siempre. Si hay alguien que te hace daño, y te lo seguirá haciendo, siendo además consciente de ello... tal vez no sea cuestión de perdonar u olvidar, tal vez tengas que plantearte mejor a quien has entregado tu confianza. No creo que haga falta «no olvidar» cada mal perdonado para saber cuándo con alguien no te conviene mantener relación. No hacen falta muchas luces para ser consciente de a quien toca dejar de perdonar, sin necesidad de «no olvidar» cada error de personas que se preocupan de verdad en hacer las cosas bien. Me duele pensar que a esas personas se lo recordareis, que almacenéis los males como aviso para quien no desea hacerte daño; como futuro reproche, como un contador que aumentar hasta «el punto de no perdono». Si no mereces mi perdón, no necesito recordar para dejar de hablar contigo, pero si te mereces mi perdón...

...Mi perdón es para siempre.

«Yo no hablo de venganzas ni de perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón». (Jorge Luis Borges)

martes, 11 de diciembre de 2012

Cansado y narcotizado...

Dije que la anterior sería la última entrada sobre mí, sobre ese tema, pero...
Es la primera vez en mucho tiempo que siento la necesidad de desahogarme escribiendo, soltando simplemente para mí mas que para ser leído lo que me pasa por dentro... Pero como para eso están la mayoría de los blogs, aprovecho y lo copio aquí...
No os molestéis en leerlo, de verdad, esta entrada me da igual que no la lea nadie...

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Estoy cansado…
No puedo compaginar el luchar por mis objetivos con llevar al día un deber que no creo.
Unas metas que no me parecen adecuadas ni a mis objetivos ni a mi ritmo, pero los resultados “son oficiales”, son lo que se supone que debería hacer. Se espera de mi que saque bien esos resultados porque “de una manera o de otra valen”, porque “de todo se puede aprender”.

Hasta no haber estado dentro de esto, comenzando la segunda etapa, a mitad de camino, no he podido comprobar que seguir aquí es un error.
¿Por qué me dejan este sentimiento de culpabilidad si no saco bien esta etapa que, aunque no es lo que busco, ya está pagada? Estoy de acuerdo con aprovechar esas clases, pero aprovechar lo que puedo aprender de ellas no implica, requiere, precisa, sacar buenas calificaciones.

Piden esfuerzos con muy poca rentabilidad en la relación aprendizaje-tiempo, ejercicios que a otro ritmo, podrían enfocarse mucho mejor, más exigente con la comprensión y menos con los plazos de entrega.


Querer dejarlo, saber que los resultados no me van a servir de nada, no me ayuda a esforzarme en sacarlos. Y aunque a mi no me preocupe, mis padres no pensarán igual.
Que ya que estoy aquí este año, que no desaproveche la carrera. Desaprovechar la carrera, desaprovechar la carrera… a riesgo de parecer prepotente, lo que pienso es que la carrera me está desaprovechando a mí (A mí y a la mayoría de mis compañeros).
No aprendo bien a este ritmo, no disfruto a este ritmo. Y si no puedo disfrutar aquello que estudio por gusto… ¿de qué me sirve?
Un montón de esfuerzos resignados sin creer en ello, desgastando mis ganas de trabajar por mi propia cuenta…

Mi mayor pesar es ese sentimiento del deber frustrante, y el sentimiento de culpa al no resignarme a este primero…
Me siento frustrado si me esfuerzo en seguir el ritmo marcado porque no me deja tiempo para desarrollarme por mi propio camino. Así que al final acabo no esforzándome de esa manera, pero no aprovecho tampoco el tiempo que ahorro con ello. Lo acabo desperdiciando, desganado por esa mezcla de preocupación y culpa por lo de clase…

Necesito aclararme. O bien me resigno al plan académico este año (no me veo capaz, porque no tengo motivos salvo la culpa) o me libro de este maldito malestar para centrarme en mi camino desde este mismo momento, esforzándome en sacar el máximo jugo a las enseñanzas y experiencias de clase pero olvidándome de esas tareas que encuentro improductivas.
No se si podré afrentarlo yo solo, porque la raíz del sentimiento de culpa no está en mi sino en mis padres…
Hasta que no lo aclare las dudas y la culpa me hacen querer distraer la mente, así es como estoy perdiendo el tiempo. Me drogo con videojuegos.


Y a todo esto sumemos otro pesar más…
Lejanía, falta de contacto… si no fuera porque me tengo a mi mismo, añadía la palabra soledad…
Hay personas a las que quiero acompañar y ayudar. No hablo de un poco, sino de que mi ayuda podría cambiarles enormemente su existencia. Mientras tanto me animarían a mí a esforzarme.
Pero esas personas están lejos, y con las personas que tengo aquí cerca, no puedo tener contacto porque _ n-o _ h-a-y _ t-i-e-m-p-o _ con el ritmo del curso… (más por su parte que por la mía que, como digo (y amargamente lo digo) lo voy perdiendo…)

domingo, 2 de diciembre de 2012

Tomar el timón de mi tiempo.

La anterior entrada fue sobre todo para poneros en situación para esta (para quien no lo haya leído: Estoy en 2º de Bellas Artes en Salamanca y no tengo bigote... más o menos)

Desde el primer día de clase de este curso germinó en mi cabeza un plan ambicioso. Primero lo veía como una idea descabellada, pero tras pensarlo durante semanas y semanas, me parece muy lógico.
Mi idea es aprovechar este año, pero luego dejar la carrera para continuar de manera (mayormente) autodidacta hacia mi objetivo.
Ante todo, mi objetivo es crear, contar historias. Y he dicho crear, no vivir de ello. Eso sería magnifico, genial, ¡glorioso! por supuesto, pero si no lo consigo me podré conformar con tener "un curro normal, sencillo" y poder crear en el tiempo libre que me reste.
(Para quien me vaya a aconsejar continuar la carrera (todo consejo será bien recibido) si que pido que tenga en cuenta esto que acabo de decir.)

¿Y POR QUÉ?

En cuanto al título... es curioso, si preguntas te encuentras con los dos extremos: "¡¡Pero qué dices!? Sin un título no vas a llegar a ninguna parte!" y "Salvo que quieras hacer oposiciones, el título solo te sirve para limpiarte el culo con él".
Lo que es cierto es que lo ideal para mis ería trabajar por encargo o como autónomo. Ahí lo que cuentan son tus dibujos, no el título (como mucho de manera muy secundaria).
"Solo te quedan dos años, no te cuesta nada" Ante eso tengo dos cosas que decir. Una ya lo hice, la entrada "Dos míseros años" no la escribí sin motivo. La segunda es que, si dedico los dos próximos años a sacarme el título, habrá 150 personas más con el mismo título (solo este año y solo en Salamanca) y que el 75% tiene y tendrá mejor nivel que yo. Tendré mi papelito oficial pero mi nivel y mi trabajo para mostrar será una basura.

 Aquí tenéis comentarios de personas que están en los últimos cursos o que ya ha terminado esta carrera: "Estudia para aprobar y así al menos tener el título, porque lo que es aprender, no vas a aprender nada", "Tras 4 años miro atrás y ¿qué he aprendido? Salvo por el hecho de practicar... nada", "¡SAL DE AQUÍ CUANTO ANTES!"
Lo estoy viendo yo, se aprende muy muy poco. Y el 60% de las asignaturas que tengo me aportan poco o nada a lo que quiero hacer. "Pero algo ayudan, y te sirven como bagaje para cuando quieras crear" Si, tener un bagaje está muy bien, ¡pero antes que el bagaje lo que necesito es lo básico! (Y otro tipo de bagaje).
Sin embargo, lo que si que hacen es absorber todo mi tiempo sin poder crear nada mío. Y a quien diga "ten menos tiempo de ocio y de sueño", ese tiempo extra que sacase no debería ser para mis trabajos sino para hacer AÚN MÁS cosas para clase. Todo el tiempo extra que saque debería dedicarlo a clase si quiero sacarme el título...
Aunque sacase tiempo para algo mío, las cosas básicas que necesito para mi objetivo siguen necesitando mucho más tiempo. Ahora hablaré de ellas.

¿Y BIEN, ENTONCES QUÉ PIENSAS HACER?

Me he elaborado lo que sería un plan de estudios ideal para hacer comics:
-Lo obvio: dibujar, dibujar, dibujar dibujar, etcétera, etcétera, y luego, dibujar más
-Otra clave: escribir, y escribir mucho, a diario (Y para esto la carrera no me deja NADA de tiempo)
-Leer: leer para mejorar mi escritura, leer para inspirarme, leer para tener conocimientos e ideas importantes para crear una historia, leer comics (¿cómo voy a hacer comics sin casi haber leído..?) y leer en inglés, porque necesitaré escribirlos en inglés si quiero llegar a alguna parte.

También tengo que dedicar bastante tiempo a redes sociales, para poder darme a conocer, y conocer yo a otros que estén en este mundo. Sin eso no llegaré a ninguna parte tampoco.

Para aliviar a los "¡TÍTULO, TÍTULO, TÍTULO, ES VITAL!" he decidido una cosa estos últimos días.
Ya que parte de lo que pienso leer es filosofía, podría continuar la carrera por la UNED (universidad a distancia). Podría organizarla para que no me quite tiempo ni libertad para el resto de actividades.
 Y años ma´s tarde ¿quien sabe? Podría probar por esa vía también la carrera de periodismo...

REFLEXIONES FINALES (SÍ, SI, YA TERMINO, TRANQUILOS)
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He de reconocer que uno de mis sueños en la vida ha sido ser autodidacta. Estudiar así dicen que refuerza (si lo logras) enormemente la voluntad, además de mejorar la forma de organizarse. Reconocedlo, practicamente todos seguimos procrastinando como en la ESO...
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Tras contar mi plan a diversas personas...
Es curioso como el mundo te dice siempre "¡Persigue tus sueños!" y una vez que te lo propones te dice "¿A dónde crees que vas, mocoso ingenuo? No tires tu tiempo que no vas a conseguir nada."
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Y lo más importante. El único fracaso que puede conocer un idealista es que el mundo y la vida le hagan dejar de serlo...
Sé que si me arriesgo y fracaso, sabré que al menos lo he intentado con valentía.
Si sigo en la carrera para no arriesgar, y fracaso, entonces sí que lamentaré no haber seguido mis ideas.
Si os fijáis cuando entrevistan a artistas e intelectuales cuando ya son ancianos, una pregunta típica es "¿Hay algo que lamentes?" De estas personas a eso solo les he oído una respuesta: "Solo lo que no hice".


Ya os lo he contado... Este es mi plan...
(Ahora solo me queda decírselo a mis padres también :__D )

Prometo que ya dejo contaros mi vida y volveré a las entradas reflexivas y filosóficas de siempre n_n"

sábado, 1 de diciembre de 2012

¿Qué hace un sitio como tú en una chica como esta?

Al buscar un título para esta entrada recordé una de mis escenas favoritas de "La momia", una de mis películas de aventura favoritas cuando era no tan no-pequeño. En estado de notoria embriaguez le dice la bibliotecaria al aventurero durante un descanso en su aventura "Supongo que te preguntarás... ¿qué hace un sitio como yo en una chica como esta?"

El caso. ¿Que leches hago yo aquí? Volvamos atrás en el tiempo para ver cómo he llegado aquí...

En el principio nos encontramos a un pequeño niño queriendo ser arquitecto... cantante de rock... payaso... y barrendero. Ahora al recordarlo sigo pensando que no estaría mal ser barrendero si es en una ciudad bonita y pequeña al Norte...

Entre los doce años y mi ultimo curso de bachiller tecnológico, lo tenía claro. Ser diseñador de videojuegos con mi mejor amigo de aquella época (ahora ya casi nunca hablamos al estar lejos... pero cuando nos vemos es como si no hubiese pasado el tiempo). Aprender a diseñar videojuegos de manera autodidacta (hasta que descubrí la existencia de un grado específico para ello)... ¡Y fundar nuestra propia maldita gran empresa de videojuegos! ¡Y que el área de descanso del edificio fuese igual que el pasillo de camera café!

Llega selectividad y ese sueño se ha ido, no sé que leches hacer.
El grado de diseño de videojuegos me parecía demasiado encasillador, y de todas formas, el inadaptado social que aun seguía siendo en aquella época no se veía capaz de salir de Burgos. Además tenía asuntos pendientes. Personas recién conocidas que ha merecido la pena dedicar tiempo a conocer más.

Porque en efecto, ese año lo pasé en Burgos. Mi profesor de filosofía del colegio me dijo (un par de días antes de selectividad) que tenia en mi misma ciudad la carrera de filosofía en un isntituto superior de los Salesianos. Y me apunté, para aclarar mis ideas.

Mis padres pensarán que fue un año perdido, pero de verdad lo necesitaba. Además en la clase se estaba bien. Profesores agradables y tan solo 11 compañeros en los tres cursos que allí se impartían, también todos extremadamente agradables...

Me aclaré las ideas. Pase de continuar filosofía a querer hacer psicología y finalmente bellas artes.
Un cambio ensimismado: de querer ayudar la mundo, a querer ayudar a personas concretas a... a bellas artes. (Ahora sé lo que es bellas artes, y lo que puede ser el arte, por eso he preferido no continuar la frase.)
Y aquí estoy. En la facultad de Bellas Artes de Salamanca.

La principal razón de mi interés en este camino es el desencanto con la sociedad occidental. Uno de los peores problemas del mundo es la superpoblación, y además expandiendo valores tan materialistas y superficiales... Trabajar con arte (con buen arte) sería la forma de no contribuir a la expansión física de esa sociedad, mientras que si colaboraría con el crecimiento intelectual, y de manera más concreta, podría influir de manera emocional y colaborando al crecimiento personal en las personas que apreciasen mi trabajo

No quiero construir más carreteras, más viviendas, fabricar más coches, más cosas de usar y tirar... ya hay de sobra.
Sí quiero hacerte pensar, hacerte imaginar, hacerte soñar, hacerte sonreír. Y también hacerte temblar, hacerte llorar, hacer que te rebeles, derribar tu escala de valores y obligarte a reconstruirla de cero, si es preciso.

Desgraciadamente el mundo del arte también apesta a podrido, absorbido por el mercado materialista... pero eso da para otra historia, y por hoy he hablado demasiado...

¡Pasa un buen día, lector!

domingo, 28 de octubre de 2012

Dos míseros años...

Se estima que el universo tiene trece mil setecientos millones de años.
Nuestro sol, cuatro mil quinientos millones de años, y está en plena crisis de la mediana edad.
Nuestra preciosa Tierra debe rondar los cuatro mil cuatrocientos setenta milloncejos. Apuesto a que ni se acuerda de cuándo es su cumpleaños.

Tomando tal perspectiva, dos años se diría que no son nada, pero no es la perspectiva que tomarás en tu día a día. No eres ni el universo ni el Sol ni la Tierra.
Tu esperanza de vida es de entre ochenta y cien años. Y tan solo es esperanza: hay coches que chocan, macetas que caen; no sabes qué porcentaje de tu vida son dos años, y sin intención de ser agorero, podrían ser los últimos.

Dos años que pasas disfrutando de la compañía de tu perro, son ocho años que tu perro disfruta pasándolos contigo.
Dos años disfrutando la compañía de tu tortuga gigante de las Galápagos, equivale a un año que tu querida tortuga gigante de las Galápagos disfruta estando contigo... pero apuesto a que ese año lo recordará con cariño.

Dos años vividos en compañía de la persona amada son una eternidad de buenos recuerdos que te acompañaran toda la vida.
Y dos años viviendo en un entorno infernal no son setecientos treinta días, son setecientas treinta eternidades que parecen no avanzar.
En cambio, dos miseros años, repletos de míseros días de 24 horas, con míseras emociones, miseras ilusiones y míseros recuerdos, serán dos años durante el tiempo que duren esos dos míseros años. Una vez cumplidos te preguntarás dónde han estado ¿Dónde están los recuerdos de aquellos dos años? No se crearon. Solo el recuerdo de un día clonado hasta perder la cuenta, y poco más.
Dicen que Roma no se construyó en dos días. Tal vez tardó alguna semana. Pero si llegan a decidir esperarse dos años antes de empezar ¡hubieran tardado dos años y alguna semana!
Dos años de alegría son dos años de recuerdos que siempre te acompañarán; dos años de entrenamiento son dos años de experiencia que siempre podrás emplear; pero dos años de esperar de brazos cruzados son dos años que no te acompañarán nunca más.

Dos años de tu vida no son dos años de tu vida, son tu vida en el intervalo de dos años. Así que yo tendría cuidado a la hora de calificar un tiempo de mísero. De aplazar tu vida un tiempo pensando que, al fin y al cabo, serán solo dos míseros años.
Dos años duran dos años, pero pueden abarcar mucho más.. Un mucho más que puede ser bueno, o un mucho más que puede ser malo... O quedarse simplemente en mísero tiempo en blanco...


tic ...





tac ... 





tic ... 





tac ... 


... solo segundos en blanco y nada más ...

viernes, 12 de octubre de 2012

Das experiment

Comencemos con la reseña de una película para pasar a hablar de algo mayor.

"El experimento" (Título original, "Das experiment".) Película alemana estrenada en 2001 (Se hizo un remake en EEUU en 2010, pero... ya sabéis lo que suele pasar con los remakes americanos de películas recientes).

A través de anuncios en el periódico, un grupo de investigadores recluta a un grupo de voluntarios, varones adultos, que serán pagados para simular durante dos semanas el entorno de una cárcel.
Dividen a los voluntarios en dos grupos, unos serán los presos, y otros los guardias. Los primeros tendrán que renunciar a derechos civiles como el de la intimidad o la libertad de movimiento. A los segundos se les entregan uniformes y porras, en sus horas libres diarias pueden marcharse a casa, y los investigadores tan solo les dan estas indicaciones: deberán mantener el control en la cárcel, con la única condición de no recurrir a la violencia.


Al segundo día del experimento comienza el horror. Los guardias para hacerse respetar les someten a castigos degradantes y tortura psicológica. No entraré en detalles ni ejemplos, quiero que veáis la película (si sois lo bastante fuertes).
Por su parte, los presos, al principio tienen una actitud de camaradería, de unirse para hacer más leves entre todos los castigos de los guardias, pero al poco tiempo es demasiado, pasan a una actitud de "mejor que le pase al otro y no a mí". Luego llega la desesperación, el desarrollo de trastornos psicológicos, despersonalización (olvidan que tan solo es un experimento, que no son presos de verdad),...

El final de la película lo pasé llorando... Dicen que cuando uno se emociona al ver una actuación que sabe perfectamente que es ficción es por una inmersión en la película, una alta concentración que te conecta empáticamente con los personajes ficticios. En este caso se que fue sobre todo por algo más.
No por las desgracias concretas de los personajes, sino por todo lo que esto representa de la realidad:
 Los guardias han recibido poder, poder y libertad sobre otros seres humanos. Al poco tiempo de recibir ese poder son capaces de los actos más crueles.

 
Algunos tras ver la película piensa "que exageración, esto no podría ocurrir tan fácilmente...".
Nuevo dato: este experimento fue real (enlace la final). No todo lo que se ve ocurrió así (es una película, no un documental, ha de tener nudo y desenlace), sin embargo algunas escenas y alguno de los personajes icónicos están basados en escenas que sucedieron de esa manera en el experimento real, y otros hechos en la película incluso los suavizan o no aparecen (así que podéis leer el articulo sobre el experimento sin destaparos la película).

Con esta película comprendí mejor un pequeño detalle concreto sobre mí: entendí al detalle por qué odio las novatadas de las universidades (y demás centros). En realidad recordé que tenía esta película pendiente al ver una foto en una red social sobre las novatadas en una residencia de Salamanca este año: Varias "veteranas"  pasean riendo por la calle principal , al lado de cada una un "novato", andando a cuatro patas llevados con correas. No subo la foto porque ni tengo permiso ni me apetece pedirlo, pero ojala pudiese comprobar si veía alguien lo mismo que yo. En las caras visibles de las que sujetan las correas lo que vi fue placer. vi un placer asqueroso. El placer de estar humillando públicamente a alguien.
Cualquier estudiante te dirá "pero si es para que conozcan gente, y al final se acaban divirtiendo todos", vale, mi intención no es entrar en debates, pero desearía que se pudiese ver desde más lejos, con mayor perspectiva. Se divierten haciendo esas bromas, se ríen, disfrutan. Por algo lo hacen.
Será algo más o menos inocente, pero lo importante es lo que se esconde detrás. Una muestra a pequeña escala de ese placer de degradar a otro ser humano.

¿A alguien le parece exagerado? Veamos un ejemplo más claro. En primeros cursos de la ESO sufrí acoso escolar. Solo psicológico, nada de golpes en mi caso. Principalmente era uno solo, aunque a veces secundado por algún colega suyo. Él era débil, otros se metían con él aunque mucho menos, pero mi único amigo entonces y yo lo éramos más. Extremadamente tímidos, sin personalidad ni iniciativa siquiera para movernos a otro lugar del patio. El peor momento de cada día era el pitido para bajar al recreo...
Allí también me encontré con esas miradas, aun más intensas. Placer.
Y a nuestro alrededor otros compañeros que hablaban a diario conmigo. ¿Qué veían ellos? Nada fuera de lo normal. "No es para tanto".

El ser humano no conoce al ser humano. Se mueve mucho y piensa poco, habla mucho y observa poco.
De hecho, a menudo basta con conocerse a uno mismo para conocer a los demás.  Sé que yo también sentiría ese placer, por eso elijo tener cuidado.

Lo único que salva a los humanos de caer en estas crueldades, y más allá, incluso de seguir ayudando a otros que sufren a pesar de que eso suponga un castigo a uno mismo, es la educación en valores.
Una educación en ética que, en estos tiempos que podría ser tan sencillo impartirla, está siendo descuidada.
Los políticos cargándose y mancillando la asignatura de educación a  la ciudadanía, padres que ya no tienen tiempo de hablar a sus hijos, padres que relegan la educación de los hijos a la televisión,...
Por algo es tan vital la educación... pero lo único que yo puedo ahcer es tratar de comunicarlo por ejemplo por este blog, y educar a mi progenie si alguna vez la tengo...

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La pelicula es una adaptación de la novela "Black box", la cual se basa en el experimento de la carcel de Stanford.  En este enlace podeis conocer como fue este en realidad.
El experimento de Milgram también es interesante conocerlo para reflexionar sobre lo que creemos de nuestros valores éticos. Una sesión de este experimento fue representada en la película "I... comme ícare" y podeis ver la escena aquí. Prestar importante atención a la carta que un participante envió años má tarde al investigador, en el apartado "Reacciones".
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Gracias por leer tan extensa entrada. Por favor, un comentario o tweet vuestro, por corto que séa, será muy agradecido y me aimará a escribir más a menudo, que buena falta me hace... (Informadme también si veis alguna errata).


jueves, 2 de agosto de 2012

Don Cornelio y la Luna

Don Cornelio Buenavista,
de los Buenavista de de Cornualles,
se metía en tantos sitios,
se colaba en tantos lares,
que no era sorpresa al ir paseando
encontrárselo saliendo de cualquier parte.

Si descubre una grieta en la montaña,
se mete corriendo a ver si cabe.
Si en el pueblo hay pelea,
se mete a ver quien cae.
Se cuela por cada ventana que ve,
y por cada puerta si no está echada la llave.
Cada vez que encuentra un pozo
se tira para ver si sale.

Pero en una de estas, una noche
escalando el pozo que hay en el valle,
desde dentro vio la Luna, toda llena,
tan luminosa, tan redonda, tan distante
y tan tan blanca como dulce dulce azúcar
que encontró en ella su gran romance.

Su deseo desde entonces fue alcanzarla,
(meterse ya de paso en algún cráter,)
y por su color lácteo, quesero, azucarado,
le intrigó descubrir a qué la Luna sabe.

Probó primero saltando,
tarea ardua, cansada y frustrante.
Luego trepando a los árboles,
subiéndose a sus ramajes.
Subió luego al viejo castillo
el lugar más alto de aquel paraje.
Subió a las murallas, subió a las almenas,
subió hasta la torre del homenaje,
y tratando desde allí alcanzar la Luna
se cayó al foso desde el almenaje.

Don Cornelio maldice a la gravedad,
la insulta con todas las palabras que se sabe,
y esta, indignada, decide olvidarse de él,
y don Cornelio hacia el firmamento cae.

Error de cálculos, pasa de largo la Luna.
La roza, se le resbala y la ve alejarse.
Siguió cayendo don Cornelio.
siguió cayendo hasta encontrarse
en un lugar todo rojo oscuro y ocre:
Había aterrizado en Marte.

Miró al cielo y vio la Luna.
Aún más lejana que antes, desafiante.
Pero no se hundió, no lloró.
Con su nuevo hogar supo conformarse...
y ya que estaba probó un bocado...
Nunca adivinaríais a qué sabe Marte.
La cara de Cornelio se iluminó...
¡¡Frambuesa y chocolate!!