Estoy sentado en el borde de mi cama,
solo, en frente de mi locura.
No me atrevo a alzar la mirada.
La sombra que es mi demencia se avalanza,
su esencia eterea me atraviesa,
se sienta tras de mí y me abraza.
Me abraza y acaricia con su fría aura.
Me obliga,
o me da valentía, no sé,
pero alzo la mirada hacia mi acompañante:
Pies descalzos, piernas desnudas,
carne translúcida, piel blanquecina,
rostro de nadie, hermosa como la nada.
Mi soledad, fiel compañera.
Reconozco a mi locura y es quererla a ella.
Pero hoy no...
no quiero dedicarle hoy mi sonrisa,
no deseo levantarme, abrazarla y recibirla.
Porque no la amo a ella sino a Ella.
Ella, de verdad Ella,
cualquiera de entre mis musas...
Deseo...
que su cuerpo ocupe el lugar de su ausencia,
que esté cerca,
que me corresponda, que me sienta,
que me recline sobre mis sábanas,
que me desee,
que me abrace y bese,
que me ate fuerte con cadenas,
que me libere con caricias,
que seamos uno: yo suyo y Ella mía.
Al menos... hasta que la luna se oculte en el día
Gabriel Knight
31-12-2011
Mood: Navideño, ergo... soledad y frustración
Escuchando: "Aquelarre", Mago de Oz
Frase del día: "Muestrame tu cuello y deja / que mis colmillos rompan / la piel que impide que tu sangre sea para mí "
Inspiratriz: Especialmente Épica, con restos de aZul
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jueves, 12 de enero de 2012
jueves, 29 de diciembre de 2011
Dulce tortuoso delirio
Antes de narrar la extraña experiencia de me sucedió hace dos noches (escribí esto ayer) quería presentaros a una chica. Se llama Julie, es de EEUU, prácticamente no he hablado con ella pero la sigo en DeviantArt y Tumblr (un microblog-red social, que tiene esta pinta, para que os hagáis una idea que lo mencionaré luego). Suele subir en ambos fotos suyas (no os pongo ninguna porque al menos hoy no procede), es muy mona y viste friki-estrafalaria ^^. Una chica que se muestra tan alegre como atormentada. Me siento algo identificado y es una chica que me encanta, la verdad (aunque no de forma especialmente especial).
Ahora, aunque parezca que no tiene nada que ver, voy al tema de la entrada:
~ ~ ~ ~ ~ ~ ~
Al final resulta que sí estoy enfermo. Aquellos eran los primeros síntomas, no muy distintos de un resfriado. Lo mejor vino después: una hilera de sarpullidos en el costado derecho. Un herpes zoster, una simple reactivación del virus de la varicela (resulta que tras pasarla de pequeños en realidad el virus se queda para siempre con nosotros como huésped).
Supuestamente deberían dolerme horrores, hay gente que no puede aguantar llevar ropa encima. Se ve que lo aguanto bien, antes era un cosquilleo, ahora un escozor intermitente.. pero soportable... espero.
El problema es al dormir, en cama la molestia es obligada, cuesta dormir.
Pero el problema verdadero... es despertarse por la noche, despertarse a medias. Entre la pesadilla y la consciencia... aunque la pesadilla fuese la realidad.
Recuerdo ser consciente de estar en ese estado, pero sin ningún poder sobre mí: soñando despierto sin poder dormir ni despertar.
Medio consciente y sin voluntad, no podía calmarme para que se aliviara el dolor, de hecho se potenciaba. No recuerdo cuánto era real y cuanto soñado. Sé que di bastantes vueltas en la cama para acomodarme, pero en cuanto a cómo las dí, me veía convulsionándome como si el dolor me poseyera y vapuleara, lanzando muecas de dolor, gritos y aullidos completamente mudos, desesperado, simplemente queriendo alcanzar la anestesia del sueño.
Se que al menos una pequeña parte era real, porque el dolor era real
Pero eso no es todo. La parte soñada me transportaba mientras a otra realidad. Lo estrambótico y poco interesante es que sentía la cama como si fuese la página de tumblr, en eterno movimiento navegando por los posts del microblog, como si estuviera dentro. Lo curioso y sí interesante, es que me veía identificado con esa chica, Julie... Cuando me veía a mi aullando, veía a la vez su cara igual de agitada, como si fuese mi otra cara en el espejo. Sentía que era yo mismo y ella a la vez.
Eso me entristeció por verla a ella sufrir pero a la vez me aliviaba, como sintiendo que compartiese mi dolor entre ambos y así fuese más soportable.
Dolor, oscuridad, espasmos y aullidos.
Ahora lo verdaderamente curioso: Cuando hoy recordé aquellos momentos... lo disfruté.
Sería una tortura, pero ya era algo lejano, mejor que ver cualquier película de terror; una experiencia emocionante más que se suma a mi memoria (y encima acompañada de una cara agradable). Un ejemplo de experiencia sobrecogedora, que no deja escapar, sublime (adjetivo que aún tengo pendiente explicar...)
Habré dormido mal, pero verdaderamente... me queda dulce el recuerdo de una noche feroz.
Ahora, aunque parezca que no tiene nada que ver, voy al tema de la entrada:
~ ~ ~ ~ ~ ~ ~
Al final resulta que sí estoy enfermo. Aquellos eran los primeros síntomas, no muy distintos de un resfriado. Lo mejor vino después: una hilera de sarpullidos en el costado derecho. Un herpes zoster, una simple reactivación del virus de la varicela (resulta que tras pasarla de pequeños en realidad el virus se queda para siempre con nosotros como huésped).
Supuestamente deberían dolerme horrores, hay gente que no puede aguantar llevar ropa encima. Se ve que lo aguanto bien, antes era un cosquilleo, ahora un escozor intermitente.. pero soportable... espero.
El problema es al dormir, en cama la molestia es obligada, cuesta dormir.
Pero el problema verdadero... es despertarse por la noche, despertarse a medias. Entre la pesadilla y la consciencia... aunque la pesadilla fuese la realidad.
Recuerdo ser consciente de estar en ese estado, pero sin ningún poder sobre mí: soñando despierto sin poder dormir ni despertar.
Medio consciente y sin voluntad, no podía calmarme para que se aliviara el dolor, de hecho se potenciaba. No recuerdo cuánto era real y cuanto soñado. Sé que di bastantes vueltas en la cama para acomodarme, pero en cuanto a cómo las dí, me veía convulsionándome como si el dolor me poseyera y vapuleara, lanzando muecas de dolor, gritos y aullidos completamente mudos, desesperado, simplemente queriendo alcanzar la anestesia del sueño.
Se que al menos una pequeña parte era real, porque el dolor era real
Pero eso no es todo. La parte soñada me transportaba mientras a otra realidad. Lo estrambótico y poco interesante es que sentía la cama como si fuese la página de tumblr, en eterno movimiento navegando por los posts del microblog, como si estuviera dentro. Lo curioso y sí interesante, es que me veía identificado con esa chica, Julie... Cuando me veía a mi aullando, veía a la vez su cara igual de agitada, como si fuese mi otra cara en el espejo. Sentía que era yo mismo y ella a la vez.
Eso me entristeció por verla a ella sufrir pero a la vez me aliviaba, como sintiendo que compartiese mi dolor entre ambos y así fuese más soportable.
Dolor, oscuridad, espasmos y aullidos.
Ahora lo verdaderamente curioso: Cuando hoy recordé aquellos momentos... lo disfruté.
Sería una tortura, pero ya era algo lejano, mejor que ver cualquier película de terror; una experiencia emocionante más que se suma a mi memoria (y encima acompañada de una cara agradable). Un ejemplo de experiencia sobrecogedora, que no deja escapar, sublime (adjetivo que aún tengo pendiente explicar...)
Habré dormido mal, pero verdaderamente... me queda dulce el recuerdo de una noche feroz.
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