Tras los exámenes he venido una semana a las tierras árticas de Burgos que dejé atrás al comenzar este curso. Vine a ver a aquellos que nunca dejaré realmente atrás y... a algunos más que me dicen que venga a verles...
Mi desencanto por el mundo "real" esta aumentando precisamente estos días. De momento estoy teniendo más desencantos que luminosos reencuentros (el marcador está en 3 a 2).
Me he chocado con la árida y gris pared de la... ¿normalidad? Debe ser... Es dolorosamente, aburridamente y frustrantemente monótona y normal.
Al regresar me he topado con gente a la que le da miedo y/o pereza salirse de las cómodas normas de la normalidad (normas, normalidad... hasta después de escribirlo no me fijé en la relación).
"¿Recorrer medio Burgos andando para ir a un restaurante? Estáis mal de la cabeza." (Ya mal de la cabeza aún sin contar conque hacían -5ºC) "¿Salir a al calle con el frío que hace para verte tras medio año? Suficiente frío pasaré esta noche cuando vaya de fiesta" "No digas bobadas, esas no son horas de quedar" "Pues no me gusto la película, es que... es rara"
¿Es locura todo lo que sale de la normalidad? ¿Es inapropiado si se sale de lo habitual? ¿Es malo si es más tétrico de lo que estás acostumbrado de ver? ¿Es poco serio o infantil solo por querer volar libre negando la lógica un rato?
Gente cerrada a la normalidad. La hay estúpida y desagradable, pero también la hay agradable y encantadora. Estos se merecen mi simpatía y mis mejores deseos, pero yo no me merezco convertir mi tiempo en vacuo por ellos.
Hay conversaciones que te hacen crecer, o levantarte, o incluso volar. Hay otras que simplemente se dedican a dar un par de vacías vueltas a temas triviales al igual que mientras le das vueltas a los cubitos de hielo en tu vaso. Hablas de lo mal que va la economía, pones verde al vecino de turno, criticas al Papa y al político del día, acabas hablando del tiempo y el temporal...
Se pasa una tarde sin que luego permanezca nada provechoso y enriquecedor en tu memoria. Los cubitos de hielo se han derretido, el sabor del refresco se marchó hace rato de tu boca.
Dedicar tardes a personas con las que al final solo pasa eso... un par de veces está bien, pero si ellos han dado ya de sí en toda su normalidad, los encuentros se tornan pasatiempos compartidos, al terminar puedes tachar un día más del calendario, continúa con esos encuentros y da la bienvenida a la rutina.
Quien no ve apropiado aventurarse más allá de los límites de la normalidad, llegado ese límite no dará más de sí, salvo monotonía.

[Al terminar de escribir recordé este artículo que leí hace días y estaba deseando compartir.
No ols olvideis de que hay un botón al final para pasar a la página 2. Merece la pena leerlo, y... obviamente sabeis cuál es mi elección...
Salir con chicas que no leen/Salir con chicas que leen ]


